Es el día a día
una alegoría de nuestra existencia eterna;
Odiseo lo padeció
al salir de Ítaca
Para después
querer volver,
Moises partió a Canaán,
pero hasta hoy en día
La tierra
prometida, es solo eso;
una promesa.
Partir y no
volver, esa debiera ser nuestra convicción
Y fin último
Pero algo nos ata
a ésta tierra yerma.
Después de una
extenuante jornada laboral, siempre he pensado que es bueno volver a casa.