Plasmando el mundo en estado comatoso desde los rincones de algún lugar llamado mente, similar a los infiernos que en mí descansan.
martes, 7 de febrero de 2017
martes, 31 de enero de 2017
Como una gota de agua.

Una gota de agua nunca es igual a
otra gota de agua ni una mesa a otra mesa lo esencial subyace siempre en
encontrar la diferencia he ahí la cuestión, aquellas palabras que repetía
Martínez a cada momento nunca las olvidaré, sobre todo por el trágico suceso
que a continuación se narrará.
Los días en la academia siempre
fueron más bien ordinarios, de lunes a viernes habría que acudir y cubrir 45
horas en la formación de nuevos elementos policiales, los días eran siempre
iguales, acudir de manera puntual, pasar lista, hacer las bromas rutinarias
para romper el hielo con los y las jóvenes y arrogantes cadetes, el café y las
pláticas con Martínez a la hora del desayuno donde de pronto divagaba sobre
cuestiones de índole metafísico tales como el tiempo, la muerte, la eternidad,
etc…
Como una enfermedad aquellas
conversaciones de Martínez lejos de quedar en el olvido tal y como yo esperaba
que fueran, se fueron atenuando, al punto de incapacitarlo. En un inicio
aquello sólo se presentaba como charla de café al inicio de cada ciclo, pensaba
yo era debido a la nostalgia, pero la temática se tornó periódica e incluso
incapacitante con el paso del tiempo.
Piénsalo bien D. nunca nada es
igual, me decía cada que lo miraba
Y ¿cómo sabes que yo soy el de
ayer?
Porque lo sé D, porque lo sé,
respondía de manera misteriosa.
A pesar de las recomendaciones de
excompañeros e incluso de su misma mujer María para que ya no le viera seguí
frecuentándolo con la vaga esperanza de que el mal que albergaba a Martínez
finalmente cediera. Las últimas charlas que mantuvimos en visitas a su casa se
tornaron para mí cada vez más enigmáticas e incluso escazas; Martínez en medio
de una atmósfera pesada en su oscura habitación siempre frente al televisor
ensimismado.
V
a de mal en peor decía su esposa
cada vez que le miraba, de repente sentí que aquél ambiente comenzaba a
enfermarme, comenzaba a creer firmemente en las palabras de Martínez.
Un episodio psicótico fue según
el peritaje psiquiátrico lo que llevó a Martínez a la muerte, cuando suceden
cosas así no se brindan detalles, pero yo sabía ,tenía la certeza de cómo Martínez
había muerto, se había lanzado por la ventana de su habitación en la segunda
planta justo en la madrugada atinando al cerco con vallas de manera precisa en
la cabeza, aquello le produjo un corte sagital en el cerebro que a su vez le
produjo primeramente sólo muerte cerebral, y posteriormente muerte total por
así decirlo.
Los días en la academia
continuaron normales, no puedo negar que extrañaba las visitas a casa de
Martínez terminando la jornada, aunque más que pláticas tuviesen aspecto de
cátedra impartida por alguna especie de loco. Fueron ordinarios los días hasta
que me volví detallista súbitamente me percaté que con el paso de los días algo
cambiaba en mi mujer, y en todas las personas a quien conocía, de repente tenía
ésa extraña sensación de que mi mujer no era mi mujer, de que el cerco no era
el cerco, y de que una gota de agua no era una gota de agua, nunca dije nada si
no es por la presente carta, pero ahora que estoy al borde del balcón en el
octavo piso del hotel G. lo confieso, Martínez tenía razón, como última
petición a quien encuentre esto le pido indague sobre las razones y piense en
aquello que nos llevó al abismo. Yo mientras caeré en el infinito como
Martínez, como una gota de agua, no una sino indefinidas veces, y cada una de
ellas será como todo lo que es parecido; diferente.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Ausencia
La vida a menudo, es a cada instante;
Cúmulo de instantes
Secuencia de breves instantes
captados
Fotografías desteñidas
Olvidadas
Espera perpetua de marchitas
flores en el desierto
Esperando florecer,
Espera de las estaciones
De tiempos mejores
Tiempo,
Espera,
Intento fallido de retención
Flujo aterrorizante
Solo flujo
Ligero sonido disipándose
levemente
Caída,
Caudal cada vez más pequeño
Junto a pequeños caudales
que esperan crecer
Sequedad
Entropía
Caída perpetua en las rejas
del tiempo
Caída perpetua
Abismo
Sedimentación
Persistencia por la
existencia
Redención ante lo imposible
Locura,
Muerte,
Ausencia...
miércoles, 19 de octubre de 2016
La persistencia de la Memoria
Quise apresar el tiempo
Abrazar a cada instante el presente amanecer y no soltarlo
Todo se escurrió de mis manos
Y mis manos
Las miro y no son las de ayer,
mucho menos las de antier
He estado malgastando mis horas en ésta empresa inútil
Que se esfuerza por permanecer,
En éstos mares de tiempo que todo ahogan
La tripulación que me acompañaba
Como todo ha perecido
Quise apresar el tiempo,
Así fue la vida,
Estoy solo…
19/10/16

miércoles, 12 de octubre de 2016
Rueda de la vida
Ése balcón al que nunca salgo espera por mí
Así como yo espero al interior de mi lúgubre habitación
ver fluír la vida;
Ambas esperas son vanas
Sin embargo ahí vámos por la vida
Creyendo lo increíble
Esperando lo inesperable…
(¿cuál espera tiene mayor posibilidad de concretarse?)
Ése pequeño al frente de la calle
Espera que su canceroso perro mejore
Yo espero ver crecer las flores
En mi yermo jardín,
Nunca ver morir mis ideales
Ni a los míos
en éstas áridas tierras
Ambas esperas son vanas,
Y aunque dicen que la esperanza sólo prolonga el sufrimiento
¿No es acaso la esperanza el motor de la vida
O somos ingenuos?
Nos gusta dulcemente sufrir…
| Pórtico de la Iglesia de San Miguel en Estrella (Navarra, España) |
martes, 11 de octubre de 2016
Post-Crucifixión II
Abrázame madre del dolor,
de la vida estoy ya repuesto...
No escaparé ésta vez de mi destino
Ya miro vida mi sangre
derramarse por tus comisuras
Mi sangre correr por tus
fauces
Mientras yo no sé por cuánto agonizo...
de la vida estoy ya repuesto...
No escaparé ésta vez de mi destino
Ya miro vida mi sangre
derramarse por tus comisuras
Mi sangre correr por tus
fauces
Mientras yo no sé por cuánto agonizo...
viernes, 8 de abril de 2016
Vacío de nuevo de extremo a extremo y algunos otros motivos
Estoy vacío de extremo a extremo y la sigiliosa muerte en
pantuflas me sigue quitando el sueño, una cucaracha se ha aposentado justo en
la pared que colinda con el extremo de la cama y ahí la dejo para que como
ángel anónimo me cuide, aunque con la suerte que corro no dudo que ése Gregorio
bata sus alas, llegue a lo más profundo de mi existir y me inyecte con el
apacible veneno del tedio.
Estoy vacío aún después de las ocho tazas de café y la
cajetilla diaria, me gusta el humo del cigarro pues se dialectiza con mi yo,
una vez dentro y me va dejando poco a poco cada vez más vacío, ¿quién consume a
quién?
No sé, en ocasiones pienso que la vida sería más fácil si
las cosas fueran más fáciles, si uno pudiera vivir plenamente después de ser
brutalmente atropellado, si como cola de lagarto después de un episodio abrupto
las cosas se restauraran, pero todo desafortunadamente tiene una continuidad…
Soy malo con los videojuegos, precisamente por ello me
gustan, son lugares en los cuales puedo ser malo, en fin puedo ser yo sin necesidad de temer. Pero
desgraciadamente todo tiene una continuidad. Apago el súper mario, enciendo el
televisor, y me percato que ha pasado el tiempo, ya existen juegos “bien acá,
con cosas bien allá” levanto mi gordo trasero del puff, miro al espejo, veo un
rostro gordo como el sol o la luna, esbozo de inmediato una sonrisa, pues
después de todo me percato no estoy tan vacío…
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