domingo, 16 de abril de 2023

Construír un ecosistema

 

Recuerdo en segundo grado el libro de ciencias naturales dictaba habría que construir durante el lapso vacacional un ecosistema, y así lo hicimos a cuatro manos junto con mi abuela. Después de aquellas vacaciones de primavera no me fue posible regresar a clases.

Una pequeña botella era necesaria, e introducir en ella todo tipo de elementos vivos , eso decía el libro de texto, y así lo hicimos. 

Bastó con un pequeño paseo por el jardín que dí con mi abuela para recolectar hormigas, todo tipo de insectos en general, insectos de tierra, aereos, aereodinamicos,  algunos depredadores, una mantis para controlar la natalidad.

La vida en aquel pequeño ecosistema  por algunos días fue de maravilla, fui testigo de la reproducción en masa de insectos menores; hormigas armaban sus colonias de un lado del frasco, cochinillas y lombrices por el otro, detrás de todo aquél tumulto aislada se quedaba la mantis acechando.

Al paso de los días cuando escaseó la comida que yo mismo les daba, vi a la mantis desaparecer y con ello todo empeorar; los animales de su misma especie unos a otros se devoraron con diligencia, aquello era un espectáculo atroz! Lombrices comiendo lombrices o lo que se les cruzara, dudaba que los animales pudiesen ser caníbales, aún más los insectos, pero así parecía ser, ya que lo mismo hacían las hormigas y a su vez toda especie con un rastro de vitalismo en aquel antro.

La adaptación a aquél hostil ambiente por parte de los insectos incrementó, con el paso de los días me percaté que necesitarían mayor sitio, pero lo omití.

Fue hasta que después de una tarde de primavera regresé a casa, giré el pomo de la puerta, y ahí miré el cuerpo de mi abuela ¡decapitado!, su cuerpo sentado mirando el programa como solía hacerlo durante las tardes, ese cuerpo ya sin vida rodeado e invadido por los insectos de aquél ecosistema antaño construido, por los días erosionado: !se habían colado sus especies!

No fue posible habitar nuestra casa después de haber construido aquel  pequeño ecosistema.

domingo, 9 de abril de 2023

Un día para recorrdar

 

Habíamos acordado acudir al suculento balneario en familia el primer domingo de vacaciones. Yo había tratado de postergarlo.

Los domingos siempre son pésimos días si uno acostumbra a beber los sábados. Quien acostumbra hacerlo acordará  conmigo.

05:00 am, comenzaba a sonar el despertador, el presagio de que el plan se concretaría; eran los switches de los focos encendiendo y apagando, pisadas rápidas por todo el lugar, el sonido del wáter tragando agua tempranamente a su vez.

¡Alístate!

Por quinta ocasión me decían al unísono mis padres.

Para ser franco aquellas reuniones jamás me habían agradado. De las idas a los balnearios sólo me queda el recuerdo de la dermis quemada, y una fatiga insoportable después de aquellas jornadas por algunos tan añoradas.

De aquello recuerdo el fatídico intento de los padres o los tíos según el caso intentando encender el carbón para cocinar, la conducta histérica de las tías o madres tras haberse percatado de haber olvidado algún esencial ingrediente para la cocción de la mierdera carne. (qué habrían pensado nuestros ancestros de nuestras conductas)

!Alístate,  sexta llamada! a mi puerta, y yo pensando; ¡ni una mierda!

De momento entre aquella resaca de madrugada me vino a mente, en aquél momento sería preciso ser un objeto impreciso para que así dejasen de molestar.

 

¡Puta madre, siempre lo mismo! escuché una voz furiosa, seguido el auto familiar arrancaba…

 

No pude más que sentir felicidad, me habían dejado, eché un vistazo al reloj, las 06:00 a.m, me dormiría por otro par de horas.

El sol traspasaba por mi ventana, tomé el teléfono: las 12 horas, varias llamadas perdidas de mis familiares. Por un momento pensé lo peor. a menudo la resaca nubla las ideas de uno e incluso a nivel fisiológico produce ansiedad o un efecto similar a la rabia.

Bajé los peldaños para llegar hasta la cocina, tenía varios mensajes en el mobil, pero no quería mirarlos sin antes beber un poco de agua. Abrí el frigorífico, encontré una caguama a la mitad, y le di un largo trago.

Abri la puerta, eché un vistazo a la cochera, posteriormente tomé asiento, y ahí miré el carbón, cerrado, intacto, justo debajo del azador.

Aún quedaba un poco de cerveza en aquel envase, pensé; ¡éste será un día para recordar!

domingo, 15 de enero de 2023

A esta hora

A esta hora

pero de un día de mañana

estaré tomando una caña

 

A esta hora, pero de un día dentro de cien años

estaré muerto

y mis huesos serán solo eso;

cenizas, huesos...


A esta hora en ese tiempo

Quizás los caudales sigan brotando,

 seguirán su curso como hasta hoy lo han hecho,

o quizás no...


Esa es la vida, 

Esa fue la vida, 

no hay por qué preocuparse



domingo, 4 de diciembre de 2022

Segundos

 

Resplandecen en nuestras cabezas

Como bellos artilugios de épocas pasadas

Desdeño las horas venideras, veo lo que con ellas acarrean.

 

Yo quiero el hoy, el instante

 Quiero la ausencia del tiempo, la ausencia de lo venidero

 

Hay una muerte en cada segundo

Y un nuevo nacer…

sábado, 22 de octubre de 2022

Calcetines

 

Me ha vuelto loco tratar de encontrar el par de uno;

Solos son epígrafes sin memoria,

Solos son cùmulo de letras destinadas al olvido.


Impares cuando se juntan son llamados “huérfanos”

Y aunque unos largos, otros cortos

Con el frìo al pie y al calzado

Aunque disonantes se acoplan.

 

¿No han sido acaso el mejor invento del hombre los calcetines?

Algodón,

Lana ,

Látex,

No importa…

Siempre y cuando

Aunque no coincidan les encuentre

Para

Cobijar mis tres pies…

domingo, 2 de octubre de 2022

SOMA

 

Las luces que tanta apatìa antaño nos producían

Se han reducido, y nos encantan

El medioevo actual me aterra.

 

Una vuelta al impresionismo;

Cuerpos desnudos,

Vulgares…

El tabù se ha ido

Y vuelve el soma a nuestras cabezas

 

Apendeja, pero agrada

La existencia actual es soma para el alma;

Una lobotomía!

domingo, 25 de septiembre de 2022

Que el tiempo no pase

 

Ojalá el tiempo no pasara,

las horas una a una se descorren

Y ésta frente marchita, arrugada las resguarda.

 

El otoño de nuevo, y el pánico de lo venidero;

Nuevas horas, nuevos días

Atados perpetuamente a este lastre

Llamado existir

 

En estos días postreros el sol no ilumina

Encandila, !quema!

Y cualquier meta es efímera

 

Espero desde el despertar el ocaso,

Breve transcurre, languidece…

El tumulto comienza a aglutinarse en las calles

Y la nueva aurora me parece una sentencia de muerte.