Lo fascinante de la vida acontece cuando ésta termina; el cuerpo y los órganos
piden vivir, pero la conciencia perecer, pues sabe que de alguna u otra forma
éste acontecer deberá suceder, y al final toda la entropía
¿para qué?
Qué marasmo de breves ayeres y nostalgias presentes se viven en tumultos
fúnebres, o póstumos recuerdos; la memoria es la muerte.
Alguien dijo; mejor hubiese sido que no hubiese habido nada, tenía razón…
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