miércoles, 25 de diciembre de 2024

Veinticinco

 

¿Qué vamos a hacer con cúmulo de horas que nos quedan?, será necesario enviar a imprimir calendarios infinitos plagados de hastío mientras esperamos que el servicio fúnebre nos atienda.

A dónde irán a parar nuestros recuerdos, vestigios de nuestra existencia, ¿a dónde irá el tiempo, las horas perdidas, nuestros dolores, nuestra memoria?

Si tuviese la posibilidad de elegir, preferiría no hacerlo, y ser, solo ser una cosa, no experimentar sensaciones, ni pensamientos es quizá la clave de la felicidad. El instinto vital quizás tiende a lo irracional, a lo sensitivo, la vida y sus cotidianos aconteceres son la alegoría del absurdo ante la tragedia y a la inversa: “el corazón si pudiese pensar se detendría”…

Pero hoy, agradezcamos.

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