miércoles, 25 de diciembre de 2013

Veinticinco

Pongo la música a un volumen agradable, así siento que
Mi alma se evade del mundo
Me gustan los días tranquilos
Los días festivos porque a través de la ciudad encuentro poca gente
Puedes cometer un delito si quieres, asesinar a un policía, o a la hija de un político
Igual a un alma inocente que deambule y se cruce contigo, sin discriminación alguna
Todo depende por donde vagues, pero yo no vago
En fin soy un evasor me gustan las largas jornadas que me impidan pensar y quejarme,
Y que a su vez hagan sentir otros dolores, pretextos para
Beber cerveza y fumar hasta la intoxicación,
Para sentir que moriré de cáncer
Temo a la muerte y el cáncer, pero el cáncer y la muerte
Son cura para el dolor de la vida
y de esta soledad que se cuela por la ventana

De la habitación desde la que escribo esto.

martes, 12 de noviembre de 2013

Anónimo Retrato


Te he buscado para saber quién soy, y yo no sé quién soy.
Hanni Ossott

Ernesto Siempre solía dar algunas aguerridas fumadas a su delicado mientras esperaba en alguna banca vacía de la gran ciudad frente a Cualquier templo la llegada de Paula.

Cotidianamente veía al mismo viejo jugando con el perro que antaño desde que la espera se prolongaba en aquella vacía banca había visto crecer, lo que era un pequeño cachorro ahora era todo un semental jugando con aquél indigente que lo poseía .

Ciertamente Ernesto en ninguna ocasión vio a Paula, salvo una vez en la cual ésta a través de una red social se decidió a enviarle una desteñida foto, en la cual se vislumbraba apenas un paisaje en medio del cual ésta aparecía solitaria, digo apenas porque la foto no tenía pigmento alguno, parecía una foto de algún otro siglo, de algún otro lugar.

Durante las mañanas hasta el mediodía Ernesto se empeñaba arduamente en la oficina, los mismos labores, la captura diaria de datos, el mismo tecleo en la vieja computadora como autómata. Casi cada día de la semana se había tornado para aquél solitario hombre rutina, es decir, rutina como la mismísima fotografía que orgullosamente guardaba de su amada junto con sus empecinadas esperanzas de su llegada, sabía que nada cambiaría, que cualquier día saldría a la calle, y encontraría a las mismas personas, al mismo indigente en el mismo lugar haciendo desatinar al perro ya crecido.

Sabía que todo no era más que ir perdiendo el pigmento como en la taciturna fotografía de su anónima amada, es decir concebía la vida como una perpetua espera en medio del envejecimiento y la podredumbre.

Un día Ernesto se decidió a imprimir inconscientemente aquella fotografía, ¿qué era lo que veía?, una chica delgada de tez morena, de joven edad, de una mirada hermosa que ningún otro instante podría capturar jamás, no existiría cámara pensaba Ernesto, ni en un millón de años que iguale dicha obra de arte, ni siquiera el mismo tiempo, si este se regenerara seguro no sería lo mismo.

Ese mismo día un poco cansado decidió Ernesto abandonar el trabajo una hora más temprano de lo común, reportándose ante recursos humanos como enfermo. Lo cierto es que desde aquél día de la espera perpetúa Ernesto había adelgazado casi en exceso, en su rostro se pintaron unas grandes ojeras, como las que se pintan en el rostro de quien nunca descansa, de quien va en la búsqueda perpetúa de lo in-buscable, lo inalcanzable.

Ernesto decidió ir a aposentarse más temprano de lo común en lo que desde hace 2 años fuera su melancólico recinto, en la misma banca que sólo el paso de los años y la enfermedad que estos traen le quitarían, las felicidades de la incorruptible ilusión de verla un día llegar, tan tibia y solitaria como en la fotografía. Aquél día no fue la excepción, como solía hacerlo día tras día tomó asiento, con la vaga esperanza de que Paula llegara.

Su mano como si fuera anónima, ese objeto parcial cobrando vida de pronto se introdujo, penetró sin consideración a su bolso, sacando el retrato de su anónima amada, cuando fue consciente de la acción, de lo que había en su mano, y que anteriormente estaba en su bolso Ernesto se sorprendió, rápidamente echó un vistazo a aquella vieja fotografía, y lo que vio en aquél rostro, en el rostro de su joven amada, fueron sus propios ojos, su rostro y cuerpo capturado ahora en otra vieja fotografía, vista por alguna otra mujer, alguna otra anónima mujer cuyo destino sería la espera perpetua en cualquier otra banca, viendo a un indigente jugando con su perro, y el paso del tiempo cuya cuenta será medida por cada cigarrillo que ésta fumara, y  la desesperación perpetua de lo inalcanzable...



domingo, 20 de octubre de 2013

Le bateau ivre



Por un momento me sentí perdido,

Ciertamente en estos momentos

 no sé si me he encontrado.


¿Qué es lo que quiero?:

¿La exaltación de los sentidos que a la locura me ha llevado,

 Ó

Ser recatado?


Me regocijo en esos inalcanzables tiempos

que como fotografías plasmé

con la luna como

Mi único testigo

Y la zozobra diurna.


Por el momento mis manos tiemblan

¿Cuánto tiempo he invertido?

¿Cuánto tiempo ha pasado

Desde que nos preparábamos para navegar

Por los mares de la embriaguez?


Tristemente todos los puertos se nos han pasado,

He perdido el timón que nos dirigía, junto con los remos,

Hemos llegado nadando a playas desiertas

Y  tarde nos percatamos


Que la tripulación ya no nos acompaña más...

lunes, 30 de septiembre de 2013

MÉTODOS NIHILISTAS.



Ya déjate de mamadas decía mi abuela Margarita madre de mi madre cada vez que la visitaba. Recuerdo que tenía “sus ungüentos de mariguana para sus dolores” bien guardaditos. En mis tiempos de estudiante siempre me ví en la penosa y conchuda necesidad de tomarle un poco de su mercancía para llenar mi pipa e irme muy bien equipado a la facultad de ciencias políticas, no es porque fuera un adicto, así como mi abuela la necesitaba para calmar sus dolores, yo también la utilizaba para calmar mis dolores mentales ante tanta estupidez humana, estupidez que miraba  al atravesar toda la ciudad para poder llegar al centro universitario al cual asistía.

Margarita era una mujer íntegra, mi abuelo murió feamente atropellado después de una larga jornada laboral aproximadamente  por 1000 carros justo el día de mi nacimiento, siendo reducido de este modo a mera estampa postal adornando de rojo carmesí el pavimento, al menos eso me contaron los vecinos amarillistas, por eso me llamaron como él, Jacinto.
Mi madre estuvo casi a punto de abortarme, se puso realmente mal cuando se enteró que mi abuelo había fallecido, razón por la cual me evacuó por su gorda y voluptuosa barriga, no por su vagina…

El trabajo siempre me ha parecido un mal para la sociedad y la libertad del hombre, prueba de ello Jacinto mi abuelo, atropellado por estar cansado, el trabajo la causa de todos los males, causa de que yo hubiese salido de una barriga, y no de modo natural de una vagina.

…"Sáca la cabeza del culo y pónte a trabajar" me decía mi abuela cada vez que la visitaba para comer en compañía de mi novia ó mis amigos. Yo siempre portaba mis libros de Bakunin, de Mao tse tung, y a huevo de Karl Marx (aunque para ser sincero no entendía ni madre alguna de ellos), en espacios públicos, debo aceptar, con ellos bajo el brazo me sentía más seguro, así como imagino deben sentirse las personas que portan camisas con el emblema del che (se ven bien padres).

Ya en la azotea de la casa de mi abue ponía en el alto parlante que ahueviorísticamente me prestaba vinilos de los doors, mientras me echaba unas caguas con los compas de la escuela, así dejaba ir los días.

Sí ella renegaba (porque eso sí, no sabía renegar, y quejarse), yo rápidamente argumentaba:

-.“¡Los artistas no trabajan abuela!”

*.Eres un cabrón mantenido, ya verás lo que es la vida, me decía…

Yo lo ignoraba, hubiese sido mejor haber hecho caso. Aunque para ser sincero tenía planeado morir joven, como esos rockstar´ s satisfechos a los 27 pasados de dosis, pero ni para eso fui bueno.

Fue pasando el tiempo, mi juventud, mi etapa de aprendizaje se fue con cada otoño que veía transcurrir, con cada vecino ir y venir del trabajo, mientras yo me quedaba rezagado en mi casa, ó los bares aledaños a la escuela según fuera el caso. Las amistades se disiparon, algunos de mis amigos hicieron maestrías en recreación y demás cosas por el estilo. Mi chica me dejó y yo hice nada. Yo caí en una profunda depresión, traté de terminar con mi vida, intenté de todo, desde pasar una noche completita en la azotea, hasta colgarme de la regadera, lo único que logré fue darme un buen madrazo en la cabeza.


Actualmente me arrojé desde un primer piso de aproximadamente dos metros de altura que no me produjo algún relevante  daño, sólo me dejó en esta silla de ruedas haciéndome añicos toditita la cadera, y por supuesto más inútil…

lunes, 9 de septiembre de 2013

9913



Algunos días simplemente dejo fuera de mi ventana correr los días,

Con el riesgo perpetuo de quedarme rezagado en este leteo,

En las cervezas y cosas con los que trato de tomar vertientes,

Caminos fáciles que resultan más difíciles

Que entierren en algún surco de mi cabeza esta realidad

Trato de perder el tiempo, y este en sus celdas me enreda y pierde.

Martirio constante

Que pasa entre insomnio ó sueños de ejecuciones

Que se llevan  lo único que quiero

Sueños en los que soy esclavo y verdugo.

Ya no encuentro más satisfacción

en la hegemonía de los barbitúricos y las cosas buenas


que solía resguardar, a las cuales se solía

someter mi cabeza…

lunes, 12 de agosto de 2013

Días (z)...


¿Quién llamó a la muerte
para que viniera a presenciar nuestras maltrechas vidas,
indeseable testigo?
Anfitrión (a) nunca invitado (a) a este éxtasis
A esta absurda ruleta
Con seis tiros de gracia
Y como argumento sólo una vida…
Este alcohol  vertido a una herida
Como metáfora y argumento
De nuestro avasallador existir,
Perpetuas lluvias que sólo nos ahogan
Pero nunca saciarán nuestra sed
Música que nunca se escucha
Aquí para “los vivos” sólo torre de Babel,
Letras, palabras oraciones
En las cuales no entendemos significado alguno
“pasatiempo” que es trabajo y este monotonía
Trabajo que es trabajo y a su vez es martirio.
Tiempo, solo tiempo no vivido…
¿para qué preocuparse más?
Año tras año
Sólo como borrosa fotografía
Recuerdo lo mismo
Aquél, aquél maldito día

En que la vida me fue otorgada...

lunes, 15 de julio de 2013

Fragmento de vida

En estos días difusos no hay nada por hacer,
Nunca hay nada por hacer…
…Sin embargo el tiempo nos alcanza, (presurosamente)
Nos alcanza,
Y solo lo entendemos
Cuando más desprotegidos estamos,
Cuando no hay más certeza que el azar para uno,
Y galantemente la enfermedad, quizás la podredumbre encontramos en
Esos sinuosos caminos como las únicas amantes.
Que cantidad de habitantes…
…¿Qué cantidad de habitantes medios vivos
En este mundo de mierda somos?
En esta vida joven e infinita,
Y quizás la otra
En la que lo único que por nosotros espera es
El perpetuo ocaso, y sólo en excepcionales ocasiones
De manera muy tardía,
E impuntual

La supuesta sabiduría…