domingo, 25 de noviembre de 2018

Afiche de Otoño


Hora tras hora como hojas va cayendo el tiempo de la vida, los momentos de las cosas gratas o no gratas difícilmente se pueden retener, incluso en la memoria van muriendo. Dos mil años caben en un instante perecen y renacen de súbito; ¿qué lugar ocupamos en todo? Si nuestras vidas a pesar de parecer complejas son solo una partícula subatómica que reside en otra partícula que a su vez intenta pasar por el ojo de la aguja de alguien más grande.
Todo crece y perece, a cada segundo las distancias y el tiempo se hacen más y más grandes, quedamos estancados en el recorrido, transitando perpetuamente vectores, sin llegar con precisión a ningún lugar.
Mientras más me intereso por las “cosas de la vida” que yo a ciencia cierta considero vanas, me percato de cuán ignorante soy.
La gloria, así como cada momento son efímeros e inútiles, quiero para mí una memoria atemporal; considerando que la conciencia determine a la existencia como decía Descartes. Quiero el tiempo sin horas, la lengua desprovista de todo significado, ver las cosas en su esencia tal cual son realmente: nada.
¿Por qué no volver a las cavernas?
(Si es que salimos de ahí en alguna ocasión…)




domingo, 23 de septiembre de 2018

La Evaluación


La desaparición de algunos afiches y escritos de sobremesa en el aula, con algunos de nuestros garabatos cuyo contenido era altisonante, fueron los primeros indicios de la serie de monstruosos acontecimientos que se avecinaban. Conforme pasaban los días la urbana 118 fue misteriosamente vaciándose dejando en todos nosotros un gran enigma.

A ciencia cierta de aquella época no podría declarar algo certero, sin embargo juro lo que a continuación narro, es totalmente verídico. Todo inició aquel nublado martes de Verano, justo 3 semanas después de que hubiesen iniciado las clases, uno a esa edad no sabe mucho, no sabe que al tomar algunos centímetros más, que al ser capaz de abordar el bus por cuenta propia y haber logrado tomar el posa manos finalmente, uno no sabe que cuando uno crezca todo será horrorífico, que no será necesario más acudir a la casa de los espantos para asustarse, pues las situaciones cotidianas por sí mismas lo harán, pero uno a esa edad es  un pibe y anda loco en los juegos y en los sueños, al punto de que quedarse tranquilo es prácticamente imposible, uno quiere conocer, y sobre todo vivir, vivir.

Recuerdo que presagiaba algo terrible justo cuando me ingresaron en soledad al aula para ser examinado por la señorita M. Ella determinaría mi grado de aptitud para poder cursar el nivel primario básico en aquél cruento instituto.

Una mirada estrábica y lúgubre se posó en la mía justo cuando apenas ingresaba en aquella solitaria aula.

“Siéntese joven”, me increpó.

Aquél lugar era oscuro, la atmósfera pesada, apenas se colaba  un tenue rayo de luz a través de las maltrechas cortinas de aquél salón. El lugar olía a hierbas, a azufre, tenía un humor bastante concentrado. Sobre la mesa de la vieja M. yacía una horripilante taza con la imagen y forma de baphomet. Aquello daba un aspecto más espeluznante a la evaluación.

Mis manos estaban a punto de deshacerse en sudor, aunque se portó amable en todo momento conmigo, sabía que ocultaba algo, muy en el fondo ocultaba algo…

Mis piernas no podían sostener un minuto más mi maltrecho y tembloroso cuerpo, obedecí, me senté en aquél pupitre incómodo de madera, que más que un mueble diseñado para el estudio, parecía un artilugio de tortura de la edad media.

 A partir de aquél momento, todo fue mal para mí, sin saber por qué, me sumí en un mar de lágrimas, en aquél instante lo único bueno de aquella habitación era el aroma del café azucarado que recién había preparado la señorita M, para pasar el tiempo mientras me evaluaba.

Todo el tiempo, durante el transcurso de aquella hora seguí sintiendo aquella mirada amenazadora sobre mí, pude sentir cómo mis lágrimas humedecían con el transcurso de los segundos las hojas de mi examen, de pronto todo lo que había en él comenzaba a extinguirse de manera progresiva.

Tiempo, dijo

Sentí un gran alivio al escuchar aquellas palabras, me levanté de súbito, pude notar al momento de precipitarme hacia el pórtico de salida, cómo mi pantalón iba haciéndose cada vez más pesado, producto de mi orina.

Al salir me sentí por completo aliviado, creí que no volvería a aquél lugar, y cabe señalar, hubiese sido mejor que así pasara…

A todos nos alistaron como militares el día de ingreso, tanto a chicas y chicos, todos enfilados, nuestra individualidad comenzaba a esfumarse, en dicho lugar todos seríamos iguales, e iríamos día tras día por un mismo objetivo que a ciencia cierta desconocíamos. Aquello era un verdadero campo de concentración, día tras día cada simbolismo aprendido acababa con una parte de nosotros, y nos iba introduciendo a una maquinaria desconocida pero real.

…El primero en ya no regresar fue Rodolfo, cuando se le ocurrió cuestionar, qué había detrás de los números y del órden, por qué uno más uno sería dos, y porque no tres, o por qué no abeja más perro nigeriano andaluz podría ser igual a mil ochocientos noventaicinco.

Fue mandado a dirección y de ahí nunca volvió.

El misterio no es solo la expulsión de Rodolfo del instituto, sino el hecho de haber desaparecido así sin más, sin dejar rastro de,  fue como si de súbito  hubiese dejado de existir, o hubiese pasado a otra dimensión. A las prácticas de soccer dejó de acudir, de repente era un anónimo para todos menos para sus camaradas quienes le conocíamos.

Lo raro fue cuando me dirigí finalmente a su hogar, con la finalidad de indagar directamente con su madre qué había sido de él.

La facción que dibujó su rostro al momento de yo hacer aquella pregunta fue de una diferencia atroz; no conozco a ningún Rodolfo, nunca lo he conocido, debe estar equivocado niño me dijo...

Ante mi insistencia amenazó con llamar a los policías, razón por la cual me ví obligado a ceder.

Al llegar a casa mis padres ya me esperaban bastante enojados. Las razones las desconocía, pronto me di cuenta que la madre del ausente Rodolfo los había telefoneado diciéndoles que había alterado la paz en su hogar.

Les platiqué lo sucedido, la desaparición espontánea y perpetua de nuestro amigo y compañero, después de ingresar a la dirección de la urbana 118 y no se lo creyeron, me juzgaron de loco, decidieron que tenía que ver a un psicólogo, pues nada de aquello estaba sucediendo, aunque yo tenía la certeza cartesiana de que sí.

Fue triste cómo el aula se fue vaciando cuando comenzaron a desaparecer con el paso del ciclo escolar más y más  compañeros de la misma enigmática forma, tras ser sorprendidos jugando…

 Decidí dejarlo todo…

Un halo de melancolía me embargó, dejé a mi familia, mis amigos antes me dejaron , renuncié a la enigmática sociedad, me abrí paso para intentar forjar otro mundo donde la ausencia y la violencia se tornasen términos enciclopédicos, vestigiales, términos encontrados en un mundo rudimentario  y viejo.
Comencé a vagar por las calles siendo un anónimo, sabiendo que no me buscan, y que no hago falta.

Hoy redacto éste informe no como una queja ni como un documento histórico, lo redacto simple y llanamente con la finalidad de que sociedades futuras sean testigos del terror que en alguna ocasión padecimos.



domingo, 19 de agosto de 2018

Fragmento de Novela aún no Publicada.


Ése es el doctor Schultz señaló con el índice

Raro apellido dije, 

Sí, es de origen alemán me comentó Gabriela. El doctor Schultz tiene una relación muy particular con Susana enunció con un poco de intriga.

¿Cómo? Pregunté

Susana era un paciente psicótico, sufría alucinaciones, delirios, verborrea y todo el cuadro que sufren los pacientes con ésa prognósis. El doctor Schultz intentó tomar el caso, dijo que probaría un nuevo método que había diseñado para curar la psicosis; nada de electroshocks, nada de medicamento, sólo terapia.

Es difícil como sabrás trabajar con éste tipo de pacientes ya que el nexo para comunicarse con ellos es prácticamente imposible, no hay un puente entre el neurótico y el psicótico que les permita llevar a cabo eso que se llama "empatía", o incluso "rapport".

Así que el doctor schultz entró a ser parte del delirio, de las alucinaciones de Susana, fue así como poco a poco fue comunicándose con ella. Susana fue progresando, cada vez se presentaban menos las alucinaciones, y los delirios hasta que en algún momento volvió a ver lo que parecía un cocodrilo en los jardines, los mismos jardines a los cuales en un momento te llevaré. En esos jardínes solían trabajar. Como método de inundación y confrontación directa schultz llevó a Susana a los jardínes para mostrarle que aquél cocodrilo no era real, que no era más que parte de su alucinación.

Susana iba temerosa detrás del doctor schultz, caminando con sigilo, cuando de pronto el doctor Schultz fue embestido por aquella bestia.

Trataron de rescatar su pierna, pero el cuerpo del doctor la rechazó. Susana no alucinaba, ¡aquél cocodrilo que miraba era cien por ciento real!- Nadie con certeza sabía de dónde había salido, ya que como verás es una zona seca, un caso verdaderamente excepcional.

A raíz de ello el doctor ha tenido una fama a nivel internacional, con frecuencia va a distintas universidades tanto de oriente como de occidente a dirigir conferencias, en ésos viajes siempre invita a Susana para ser parte del testimonio.

Eso nos lleva a pensar dijo seguidamente Gabriela que los grandes logros se llevan a cabo con sacrificio, por ejemplo el innovador método de Marie Curie con la radiación, misma que le provocó la muerte, por otro lado también nos lleva a preguntarnos si dichos descubrimientos valen la pena. Si me lo preguntas a mí no lo creo así me dijo, ya sé puedo sonar egoísta, pero ante todo siempre hay que preservar la vida.

Al escuchar aquello asentí, estaba totalmente de acuerdo con ella.

Y es así como el método del doctor Schultz sigue siendo hoy en día un método innovador y uno de los más eficaces para re-estructurar a los pacientes, aunque en ésta institución ya no se aplica más a raíz de lo sucedido.

Lo sé, parece una historia fantástica me dijo, sin embargo es real.

Entonces me tomó del brazo y seguimos caminando por los jardínes.

¿Estás segura  que no hay más cocodrilos por aquí? Pregunté

El caso hilarante es que nunca los ha habido, el doctor Schultz perdió la pierna en éstos jardines, pero nunca se encontró nada anormal. No te preocupes, en todo caso si saldriese alguno tendría que optar por devorarnos a ambos. Sonrió...

Jealous Guy

Hay un nexo inescrutable entre la literatura y la música...

martes, 14 de agosto de 2018

Tiempo...


¿No es al igual de ignominioso lo que hace
el agua que horada a la roca
A la labor respectiva del tiempo con uno?

(Heráclito tenía razón…)

Ser a cada instante y no poder permanecer intacto
Ni a las garras de cronos.

Entre un breve punto
Y otro
Yace el infinito
La historia completa de la humanidad,
Y lo que será de ella sin nosotros…

Puede ser que después de todo sea
Innecesario permanecer,
Pues mucho antes que refugiarnos
En el tedioso lecho de la muerte
Lo más seguro es que nos visite
la presurosa bruma de las horas
A cobrar factura…



Ausencia (Jorge Luis Broges)

Habré de levantar la vasta vida 
que aún ahora es tu espejo: 
cada mañana habré de reconstruirla. 
Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales 
a luces en el día. 
Tardes que fueron nicho de tu imagen, 
músicas en que siempre me aguardabas, 
palabras de aquel tiempo, 
yo tendré que quebrarlas con mis manos. 
¿En qué hondonada esconderé mi alma 
para que no vea tu ausencia 
que como un sol terrible, sin ocaso, 
brilla definitiva y despiadada? 
Tu ausencia me rodea 
como la cuerda a la garganta, 
el mar al que se hunde.


viernes, 3 de agosto de 2018

Untitled


H
ay fuerzas negativas que se yuxtaponen a mi existir,
Que conforman el reverso del paisaje que día a día esbozo,
Que como pigmentos lo tiñen, para encubrir el más mínimo defecto,
Pero…


Dentro de mí hay una cara
ajena para todos los que me rodean
que en mis momentos de lúgubre soledad me domina;

Siento lo que debe sentir el mar al mostrar solo la plenitud de la superficie,
ocultando el fondo de su coraza y lo que ella alberga:
oscuridad,
muerte,
devastación
en otras palabras ;
la vida misma…