Pensar,
un lastre
para sin alas
volar.
Plasmando el mundo en estado comatoso desde los rincones de algún lugar llamado mente, similar a los infiernos que en mí descansan.
El éxito proviene de la voluntad de saberse vulnerable y a pesar de las
flaquezas mantener el temple necesario para soportar la tempestad. Acorazados lujosos
han cedido a la más mínima marea, en cambio, algunas otras balsas han salido
airosas de la turbulencia marina.
Yo, no tendré éxito (cuando mucho excito), pues siempre veo lo trágico, incluso lo trágico en
situaciones en las cuales uno está bien posicionado. Aunque resulte imposible,
ante la desesperación puedo llegar a perder mis piezas con sólo un rey del otro
lado del tablero.
Pero siempre aunque no lo crea, ni lo aplique como principio a mi vida, aconsejo;
hay que perseverar…
El que persevera alcanza, pero ¿qué se alcanza, o qué alcanzar?
Es el día a día
una alegoría de nuestra existencia eterna;
Odiseo lo padeció
al salir de Ítaca
Para después
querer volver,
Moises partió a Canaán,
pero hasta hoy en día
La tierra
prometida, es solo eso;
una promesa.
Partir y no
volver, esa debiera ser nuestra convicción
Y fin último
Pero algo nos ata
a ésta tierra yerma.
Después de una
extenuante jornada laboral, siempre he pensado que es bueno volver a casa.
El cansancio es mayormente mental, la mente o mejor lo que pensamos
determina en gran medida cómo vivimos. Afuera siempre hay situaciones con sus
variables que no siempre podemos controlar, cómo ponderamos dichas situaciones
dependen directamente de cómo nuestro psiquismo se ha ido desarrollando a lo
largo de nuestra historia (individual-colectiva), y claro que podemos
re-estructurar la forma cómo percibimos la mayoría de las cosas:
1-.Podemos sacarnos el cerebro y mandar a que nos trasplanten otro más
positivo o negativo según sea el caso…
2-. Podemos desarrollar una bomba con inteligencia autónoma que al estallar
afecte y deshaga únicamente todo aquello de la vida que no nos gusta.
En el estanque mi abuelo solía tener un viejo cardumen de pirañas, no
servían para nada, pero siempre allí estaban perpetuándose, tragándose unas a
otras, cumpliendo con su horario laboral; de lunes a viernes sin distingo
madrugaban, las unas iban a la escuela, las otras al trabajo, las que eran abrahámicas
dedicaban los días sábados a el culto a dios, las católicas una hora los
domingos, las musulmanas eran las más devotas y disciplinadas.
A pesar del estanque ser homogéneo si las analizabas bien, podrías
percatarte de que entre ellas se dividían. Vivían y se agrupaban en ciertos
sectores, hoy en día lo recuerdo sin acertar a ciencia cierta a qué se debía su
taxonomía.
Sin importar a qué se dedicaran o qué profesaran, de alguna u otra forma,
siempre se les veía en guerra. Llegaron incluso a desarrollar tecnología
autóctona y rudimentaria, ejemplo de ello fueron los filamentos fabricados con
dentadura de las especies caídas en guerra que usaban a su vez como prótesis
dentales con la finalidad de tener ataques más letales.
“Somos dioses para ellas” dijo mi abuelo un buen día en medio de un
atardecer veraniego. Están domesticadas, no tragan algo más allá que sea de su
misma especie.
Ese día introdujo su mano en medio de aquél pequeño universo de criaturas embravecidas.
Yo había mirado películas, documentales que hablaban de la fiereza de las Pirañas,
por lo tanto esperaba lo peor al momento de que mi abuelo sacara la extremidad
que minutos antes había introducido. Cuál fue mi sorpresa, estaba absolutamente
intacta.
Pasaron los años y fui haciéndome viejo, aquél cardumen fue súbitamente
dejando de interesarme, un día falleció mi abuelo y con él también aquél
estanque.
A menudo pienso en cuán similares son a nosotros aquellas pirañas.
Hablamos del porvenir como adivinos, como una hoja casi ya escrita y un
vector con puntos definidos. Cuando uno espera trata de esperar lo mejor.
Pero…
Es preciso también considerar que el paso del tiempo, el porvenir se lleva lo más
valioso que tenemos.
¿Vale la pena vivir esperando?
No sabemos en el pórtico de quién se
aposente mañana la muerte.
Mientras destapo esta cerveza fría esperando que quizás me alcance la muerte,
pero jamás la resaca.
Como talon de
gato
Como el talón de Aquiles
Como talón de
albañil
Asi encontré una
cerveza cuando abrí el frigorífigo de la tienda
Para sacar una
coca;
Inaguantable,
Inaprensible,
Increíble
Inhumana
Irrealizable
Incorregible
Insurgente
Irresponsable
Irresoluta
Iglú, (iglú no,
pero no vendría mal un refugio)
Irreverente….
I… y la quiero….
Pero, me he
tenido que tirar a las responsabilidades
Y posibilidades
diarias de la vida…
¿Dónde está la
coca?